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EL TALLER DE LOS SENTIDOS
A veces nuestro día a día va demasiado rápido, y esta velocidad no nos da tiempo a apreciar las pequeñas cosas que nos ofrece la cotidianeidad.
En Granada, esta rapidez tiende a ralentizarse, a correr persiguiendo al río Darro, a suspirar cuando sube las cuestas del Albayzín, aquí el tiempo no se para, pero al menos nos deja respirar.
Si vienes de una gran ciudad sobre todo vas a notarlo, Granada se vive a dos velocidades, es cuestión de encontrar la que más nos convenga. Déjate embaucar por la mágia de sus calles, el sabor de su gastronomía y la mezcla de culturas que esta ciudad ofrece. Pero sobre todo no te olvides de ralentizar tus sensaciones, de coger cada instante y hacerlo eterno, en definitiva, disfruta Granada.

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